La segunda venida del liberalismo en Argentina

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„Liberal” es uno de los adjetivos con los que no podemos definir a Argentina. En los tiempos que corren, ocupamos la posición 144 en el Índice de Libertad Económica del think-tank conservador estadounidense The Heritage Foundation. Hace ya 73 años que el Banco Central y el Estado argentino optaron básicamente por expandir su intervención en el mercado y en la vida privada de la gente y desde 1928 que aplicamos recetas de economía dirigida. Sin embargo, con la victoria de Mauricio Macri surgió una esperanza para las voces liberales que, para sorpresa de muchos, abundaban.

Con la conclusión del nefasto gobierno kirchnerista, la gran mayoría de los argentinos salió a la búsqueda de respuestas a la pregunta que nos venimos haciendo hace décadas: ¿por qué seguimos siendo un país pobre? Claramente la respuesta que más se popularizó, como para elegir a Macri presidente, fue que necesitamos una economía mixta, y manteniendo las fuertes regulaciones estatales. Esto no quiere decir que haya sido la única respuesta que se popularizó.

Gracias a personajes como Javier Milei, José Luis Espert, Germán Fermo, entre otros, las ideas liberales volvieron a ser divulgadas entre el mainstream de redes sociales, programas de TV y periódicos. En Argentina corre una de las mentiras más fuertemente instaladas en el mundo: que la década de los 90 fue una época de liberalismo extremo. Si bien hubo reformas pro-mercado, lo que predominó fue el capitalismo de amigos, la corrupción y el corporativismo. Esto nos juega en contra a los liberales, pero también nos permitió este resurgimiento; los argentinos creen saber qué es el liberalismo. Pero en vez de tener que popularizar las ideas, hay que desarrollar una tarea didáctica, demostrando la década en cuestión no fue liberal, pero rescatando el libre comercio que se buscó.

Algunos podrán decir que esta tendencia liberal es relativa, y que sólo se da en microclimas de redes sociales. Esto simplemente no es cierto. Las apariencias en los programas más vistos de la TV de los personajes previamente mencionados han subido exponencialmente; Espert va casi todas las noches a Animales Sueltos, Milei y Fermo frecuentan Intratables, y abundan las publicaciones en diarios como Infobae, El Cronista, Ámbito, etc. Hoy en día es común encontrar en la televisión, en cualquier programa de análisis político, a un economista, politólogo, escritor o periodista liberal.

Lo curioso es que Argentina llegó a ser uno de los países más liberales del mundo (bajo los parámetros de aquella época), y durante este período llegó a tener el 4º PIB del mundo. Esto no debe tomarse a la ligera; tenemos un pasado liberal del que estar orgullosos, tenemos la Constitución de 1853 que supo ser los documentos que más limitaban al gobierno del siglo 19 junto con la Constitución de los Estados Unidos, y tenemos próceres cuya retorica era sumamente liberal. No tenemos que construir nada nuevo, sólo tenemos que seguir construyendo sobre ese pasado mirando hacia el futuro.

Comparado con los 12 años de kirchnerismo, el liberalismo está en su mejor momento. Y comparado con los 90, el liberalismo ya no está atado al peronismo. Esta vez está en nuestras manos corregir los errores pasados que nos llevaron a la irrelevancia, y es hora de dar la pelea intelectual y cultural que sea necesaria para que las ideas de la Libertad vuelvan a ser parte, por lo menos, de la discusión política.