Segunda oportunidad para los golpistas catalanistas

Este jueves día 21 de diciembre, se han celebrado en Cataluña elecciones autonómicas, convocadas tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española el pasado mes de octubre.  Como era de obviar, el tema principal era la secesión versus la españolidad de Cataluña.

La formación más votada ha sido el partido constitucionalista y centro-izquierdista Ciudadanosque ha conseguido 12 escaños más que hace 2 años. No obstante, las candidaturas secesionistas (Junts per CatalunyaEsquerra RepublicanaCandidatura d’Unitat Popular), partícipes del golpista “procés”, han conseguido sumar mayoría absoluta (70 escaños).

Dicho esto, el bloque golpista y nacional-catalanista ha conseguido una segunda oportunidad. Hace semanas, dijo el ex presidente Puigdemont desde Bélgica, donde permanece en calidad de prófugo de la justicia española, no descartar la “vía unilateral” para declarar la independencia. La ex presidenta del parlamento autonómico, Forcadell, tras salir de prisión, ha sugerido reanudar actos golpistas.

Todo esto implica que aquellos que defendemos la españolidad de Cataluña divisemos un panorama muy oscuro. Pero no significa ello que fuera difícil de prever. Se advirtió en su momento de que tratar de restablecer el orden constitucional en dicha región y frenar las estrategias nacionalistas de nada serviría limitándonos a convocar unos comicios electorales a corto plazo, que suponían dar una segunda oportunidad a ciertos enemigos de la Nación Española.

Ni Ciudadanos, ni el Partido Socialista ni el Partido Popular pusieron sobre la mesa una estrategia para desmantelar el entramado nacional-catalanista (cierre de la radiotelevisión autonómica, liberalización de la educación, …). Unos insistían en las elecciones y otros bien con la ambigüedad y el falaz “plurinacionalismo”, o ejerciendo inacción absoluta en Moncloa durante años.

No se ha sido consciente ni del desinterés de los golpistas en rendirse ni de los fundamentos de ingeniería social del movimiento secesionista catalanista. Se trata de imponer el uso del catalán entre la población y de adoctrinar a las masas manipulando la historia y haciendo creer que la “nación catalana” nunca ha sido una irrealidad.

Ahora bien, puestos a hacer intepretaciones plebiscitarias de porcentajes de voto, hay que decir que los independentistas salen perdiendo en la medida en la que no alcanzan el 50% de votos. Luego, en dos provincias catalanas ha ganado una formación constitucionalista: este es el caso de Tarragona y de Barcelona (provincia más poblada, a nivel regional).

De todos modos, me temo que el consenso socialdemócrata español con representación parlamentaria no hará sino proseguir con sus planes de reforma constitucional, para garantizarle a Cataluña una secesión de facto. Mientras, los golpistas seguirán con el “chantaje”, norma del nacionalismo catalán durante décadas.

Antes de terminar, hay que señalar que gran parte de culpa de este triunfo de facto para los golpistas ha sido el Gobierno de España, que ha preferido seguir cediendo -igual que gobiernos anteriores- y “vender humo” en vez de aplicar la ley. Por ello, el presidente del Gobierno de España debería dimitir. Tampoco se le debe ocurrir a nadie indultar a golpista alguno.

Una vez dicho todo esto, lo que ha ocurrido ha venido a ser que los golpistas sediciosos, que ansían una república más o menos socialista así como nacionalista y etnicista, han conseguido una segunda oportunidad al ganar, en escaños, en una convocatoria electoral demasiado precipitada.