Reaganismo

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[…] Aunque no se pueda dotar de un “certificado de pureza liberal o libertaria en materia económica” al ex presidente Reagan, hay que decir que su política tuvo orientación liberal, fiscalmente conservadora. No fue una política socialdemócrata.

Su programa económico, conocido como Reaganomics, consta, tal y como explicó el economista y asesor de gobierno Arthur Laffer, de las siguientes “piedras angulares”:
  • Moneda sólida (la inflación disminuyó en un 5’5%)
  • Reducción de impuestos
  • Menos regulaciones (En comparación con su predecesor Carter y el resto de sus sucesores ya ex presidentes, el máximo alcanzado por Reagan fue uno de los más bajos, con valor de 57.736).
  • Libre comercio (se promovió el NAFTA y se redujeron las tasas arancelarias, aunque lamentablemente no se eliminaran).
Ahora bien, también es cierto que, en cuanto a estabilidad presupuestaria, la cosa se descuadra pues, en la medida en la que, con Carter, el déficit no fue superior a los 74 billones de dólares, con el líder conservador, se llegó a alcanzar una cifra deficitaria alrededor de los 200 billones. Eso sí, sin perder el espíritu crítico ni querer incurrir en la actitud de la doble vara de medir al juzgar cuán rigurosos en cuanto a estabilidad presupuestaria han sido nuestros gobernantes, creo que estoy en lo correcto, al menos, moral y éticamente, al justificarlo en la medida en la que el motivo por el que no se recortó sino aumentó el gasto a fin de contribuir al colapso del sistema soviético y de proteger a Estados Unidos de un ataque nuclear. Es más, de acuerdo con Brian Riedl, colaborador de The Heritage Foundation, think-tank conservador estadounidense, “los déficit presupuestarios de los 80 hicieron posible los superávits de los 90”. […]